Marcamos
esta semana del calendario con negro luto. Un taxista muerto en
Arriondas, una mujer en Gijón. La vida vale menos que nunca. No tiene
precio. Maté porque me miraba mal o porque era mía. Lo más preciado
queda sin precio. Ya no se mata por la defensa de tierras o de títulos,
no. Ahora se mata porque hay desalmados que tienen antojos un tanto
desorbitados. Mientras tanto vemos la vida pasar.
Y
en este miércoles, más negro que el de cualquier novela, nos dejan dos
grandes: él de Barcelona, ella de Oviedo. De Juan Antonio Samaranch,
nunca olvidaremos la coherencia, el respeto y la emoción de una vida
ligada al deporte olímpico. De Kike Gómez Haces, la fuerza, el
optimismo, la lucha y la FE. Dos modelos a imitar llenos de fecundos
valores, algo que no encontraban los asesinos de Gijón y Arriondas. Que
cunda el ejemplo de los maestros que se van y nos dejan un legado moral
lleno de vida, de aquella que vale mucho.